El caciquismo español de finales del XIX y comienzos del siglo XX fue creado al amparo de la Restauración borbónica. Su objetivo no era otro que crear un sistema político estable que garantizase la alternancia de partidos políticos (liberal y conservador) sin miedo a que el sistema se viese alterado por agentes externos (llámese golpismo militar o socialismo). Se articulaba una red de corrupción institucionalizada y legalizada que mantenía los privilegios de políticos y caciques en aras del temor que provocaba la caída del sistema. España era inculta y atrasada pero estable.
En este siglo XXI, se mantiene un régimen constitucional nacido en 1978 que instaura una democracia a cambio de mantener en el poder a dos grandes partidos, que se reparten los gobiernos estatales, autonómicos y locales. Banca, Empresas, Jueces, Artistas, Funcionarios, Autónomos y Curas son conscientes que no pueden ir contra los designios de los gobernantes y deben colaborar con ellos para mantener su posición. Cada cuatro años se vota con un argumento: son malos pero es lo que hay, y fuera de ellos, el abismo. La corrupción, el desempleo, el futuro truncado de varias generaciones son lamentables, pero no hay mas cera que la que arde. La prensa es en apariencia crítica pero no osa salirse del camino trazado por los amos y al final, cada cuatro años colabora con ellos. El sistema requiere estabilidad dicen.
¿La analogía es accidental?

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