jueves, 27 de junio de 2013

TECNÓCRATAS DE VERDAD




En épocas como ésta en las que la Oferta de Empleo Público se congela de forma irreversible, existe una oposición en auge: la de tertuliano. No resulta infrecuente en zappear de una cadena a otra y ver siempre las mismas caras discutiendo de lo divino y de lo humano.
El tertuliano profesional surge en los años 80, coincidiendo con la consolidación del modelo democrático. Tiene un primer precedente en el programa “La clave” y se extiende por las diversas ondas de radio, alcanzando el grado, de “Parlamentos en la sombra”. Los oyentes se enganchan al cruce de opiniones en un reducido espacio de tiempo, aunque con el paso de los años frente a la mesa compuesta por expertos de diversos estratos se va imponiendo la figura del forofo de las ondas, adscrito a la línea ideológica del medio en el que habla y que , cada vez con más vehemencia, ataca o defiende tesis en la línea editorial de la empresa que le paga. La transición definitiva la marca la mitad de década de los 90, con la aparición de los primeros escándalos de corrupción y el tránsito gubernamental del PSOE de González al PP de Aznar.
Con la estabilización de las televisiones privadas los espacios de análisis políticos quedan configurados con el formato de tertulia sectaria compuesta por una proporción de cuatro o cinco a uno, esto es una mayoría abrumadora que defiende a un bando frente al representante aislado de otro que aguanta estoicamente el chaparrón a cambio de su sueldo. Además, y como sucede incluso con los espacios deportivos, se traslada la fórmula de los programas rosa, consistente en el griterío permanente, la interrupción constante del oponente, un moderador que incita la polémica y el deslice hacia el show televisivo de peor gusto.
El tertuliano profesional ha contado con un temario extenso que ha interiorizado de forma brillante: economía, educación sanidad, cultura, medio ambiente, relaciones internacionales o justicia. Es un cuerpo generalista, capaz de adaptarse a cualquier debate sin despeinarse. Lo mismo discuten un tema de becas, que una sentencia judicial, que las negociaciones en la UE, un movimiento social, la política tributaria, el calentamiento global, un caso de violencia de género o la conveniencia de las rebajas. La seguridad con la que hablan, lo preciso de sus argumentos, la brillantez de sus exposiciones nos dejan bien claro que en este país tenemos gente de talento capaz de resolver cualquier problema que se plantee. En definitiva su proceso selectivo cumple los requisitos de mérito y capacidad. Sólo falla el de igualdad (y tampoco del todo, cualquiera puede enviar su currículo a la COPE o la SER)

miércoles, 26 de junio de 2013

HASTÍO INFORMATIVO





Uno enciende la radio por las mañanas y no deja de escuchar la trilogía mágica: Undargarin, Bárcenas, ERES andaluces......según la adscripción del locutor se incide más en un caso que en otro....luego un par de apuntes sobre "asuntillos menores"....tal concejal, tal director general autonómico....hasta llegar a los deportes.
Resulta curioso que la avalancha de informaciones que recibimos sea cada vez menos trascendentes. A fin de cuentas al cabo de un par de meses ya todo el mundo se ha cansado de la misma historia y el escándalo que iba a remover los cimientos del Estado queda en agua de borrajas, en una noticia machacona y escasamente atractiva que suele acabar con un zapping a otro canal.
Y no es de extrañar la pérdida de interés de la ciudadanía por asuntos judiciales que se eternizan en farragosas instrucciones de sumarios que, al cabo de años, dan lugar a sentencias que ya no interesan a nadie. Se suceden informaciones altisonantes, apasionados cuando no chabacanos debates televisivos (ayer pude ver uno que consiguió sumergirme en la más absoluta vergüenza ajena) primeras páginas de diarios estruendosas,,,,,,,para el vacío más absoluto.
¿Sirve para algo tanta griterío? Si la corrupción no es combatida desde dentro, nada sirve todo el tinglado que genere, por mucho ruido que haga. Si a un chanchullo no le sigue nada más que alguna dimisión de cara a la galería y un inagotable proceso judicial que no concluye en nada, para ese viaje no se necesita casi ninguna alforja,
A la hora de la verdad si las entrañas del aparato político-administrativo están podridas, poco puede hacer un medio que denuncia una corruptela. Acaso ganar oyentes puntuales, pero poco más. Una corrupción generalizada como la española no se arregla a golpe de titular y de sumario de televisión. Requiere de una aparato interno de controles exhaustivos y funcionarios independientes,
El resto son brindis al sol

jueves, 20 de junio de 2013

GESTIÓN EFICAZ



Todos sabemos la máxima neo-liberal: lo público gestiona mal mientras que lo privado bien. Lo público absorbe recursos en forma de impuestos que dejan de ir al consumo y la inversión. ¿Cómo salir de la crisis?. La respuesta es de cajón: reduzcamos lo público y, consiguientemente los impuestos y que la iniciativa privada sea la impulsara del bienestar general. Aún más: la historia no confirma la veracidad de esta tesis, no el vano los modelos socialistas han fracasado en todo el mundo, no digamos el comunismo.
El cuestionamiento de la Administración es lógico en el contexto actual: a fin de cuentas somos más pobres y cuanto menos tienes menos gasto público poder hacer, es de cajón a fin de cuentas. Es innegable el despilfarro de los últimos años en obras suntuosas, financiación de proyectos dudosos, gasto superfluo en el aparato administrativo. Nadie con dos dedos de frente puede alegar algo en contrario.
Pero poco cuestiona miento existe en cuanto a la forma de gestionar lo privado. El mercado debe mandar sin duda. Resulta significativo que el mundo académico en raras ocasiones se plantee si los mecanismos de gestión del ámbito privado son los adecuados. Es dogma de fe que el gestor de empresa es eficiente por principio.
La crisis mundial surge en el sector financiero norteamericano, con decisiones catastróficas tomadas por multimillonarios ejecutivos que se fueron a su casa con los bolsillos llenos sin rendir cuentas de sus actividades. La ingeniería financiera resultó un soufflé de componentes tóxicos. Los sagrados principios de la ortodoxia neo-com dieron como resultado el tránsito del capitalismo productivo a la burbuja ruinosa. Y la receta sigue siendo reducir lo público.
En España el que fuera presidente de la CEOE, que proclamaba más horas de trabajo a cambio de menos sueldo hoy se encuentra entre rejas. El desmadre de las Cajas de Ahorro fue posible por la ausencia de control de la Institución encargada de velar por la seguridad de todos, el Banco de España, uno de los innumerables botines de guerra de la clase política. Pero ya saben, para salir de la crisis sólo hay que reducir la Administración.
España está endeudada, es verdad. Pero su deuda pública es asumible. ¿Qué no resulta soportable?. La deuda privada. Deuda derivada de la locura crediticia de entidades financieras no gestionadas precisamente por funcionarios. ¿Cómo salimos del atolladeros?. Con menos empleados públicos.



martes, 18 de junio de 2013

QUIERO TRABAJAR¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡



Para acceder a un puesto en la empresa privada uno redacta varios currículos, los manda en diversas empresas…..pasan los meses y la llamada no suele llegar. De vez en cuando toca alguna entrevista más o menos estrambóticas…..”ya nos pondremos en contacto con usted”. El devenir de los meses es cada vez más angustioso: la perspectiva de casarse, comprar un coche, hacer el viaje soñado, o hipotecarse de por   vida se oscurece cada vez más y más….
Entonces uno obtiene un rayo de luz: en tal compañía está el amigo del amigo del cuñado que fue compañero de facultad del mejor amigo de la novia,(o de la mejor amiga para mosquearse menos….) entonces se produce la llamada de turno, la súplica educada que ofrece algo de esperanza a un futuro tan poco prometedor. Quizá se obtenga el tan deseado puesto de trabajo. Algunos lo tienen más fácil, su familia tiene negocio propio o su tío es un cargo destacado de tal compañía, aunque para no levantar sospechas uno realiza su consabido “Master”
Existe un colectivo algo más atrevido. Miran las convocatorias en los Boletines Oficiales. Perciben la existencia de plazas en la Administración pero con un problema: llegar a ellas requiere de un examen al que se presentan miles y miles de candidatos. Toman la decisión: se encierran en su casa estudiar y estudiar….años de incertidumbre absoluta. Llega el gran día…….y se tiene suerte, pero es sólo el primero…..queda un segundo y en ocasión hasta un tercero y un cuarto….para ganar plaza hay que saber y mucho, porque uno compite con cientos de personas cualificadas…….Y hay ejercicios memorísticos pero también casos prácticos, cuestionarios tipo test, redacción de dictámenes….y en otro tipo de oposición, manejo casi asombros del paquete ofimático…..
Concluye el recorrido con el ansiado aprobado………uno se lo ha ganado a pulso; aunque por razones que explicaremos próximamente inicia un periodo de desprestigio social que seguirá hasta su jubilación.


A REDUCIR




La cuestión aparece por sistema en prensa, radio y televisión: reduzcamos la Administración. Nos cae el mensaje a través de diversas vías: la plática del tertuliano profesional, el artículo del presunto experto económico, la entrevista con el destacado dirigente empresarial………
Como planteamiento es totalmente respetable. El único problema reside en que toda tesis requiere de un fundamento y sobre todo, de un estudio riguroso y una alternativa plausible. Con la generalidad “reduzcamos Administración” o su variante “reduzcamos el sector público” se despacha el asunto sin más, no se aporta propuesta alguna, ni fundamento de en qué sectores debe operar la reducción. A lo más que se llega es a hablar de “empresas públicas” adecuado cajón de sastre que sirve de comodín muy cómodo ante la falta de ideas más precisas.
¿Saben los defensores de tal tesis que Gobierno y Administración son entes diferenciados aunque complementarios?. El artículo 97 de la Constitución señala que el gobierno dirige la Administración civil y militar y realiza la función ejecutiva, y el 103 del citado texto señala que la Administración sirve con objetividad a los intereses generales.
El Gobierno es en teoría objetivo (debe atender a las necesidades globales) aunque en la práctica interesado (su finalidad real es el mantenimiento del poder) mientras que la Administración siempre y en todo lugar tiene una sola labor: el interés público. Un gobierno, de la naturaleza que sea, pasa mientras que el aparato administrativo permanece. El Gobierno puede dejar tras de sí una herencia dudosa (obras faraónicas de dudosa eficacia, deudas ingentes,,,,,,,,) mientras que la Administración se rige por unos cauces legales muy precisos y es poco amiga de los riesgos financieros. La labor del Gobiernos la marcan variables ambiguas y no relacionadas con la eficacia (encuestas de opinión, coste político, repercusión mediática…..) mientras que la administrativa se rige por experiencia profesional, criterios tecnócratas y leyes aprobadas.
¿En donde procede la reducción?