Esta página está configurada como una ventana de todos aquellos empleados públicos que desean manifestar sus opiniones respecto de la situación actual del servicio público español. Hablamos de servicio público en sentido amplio, como la empresa que gestiona los intereses de todos, que todos sostenemos con nuestros impuestos y que tanto incido en nuestras vidas.
El empleado público es, a fecha de hoy, un privilegiado sin duda. En un país en el que desgraciadamente trabajar se ha convertido en el privilegio de unos pocos, la figura del servidor estatal, autonómico o local se configura como uno de los pocos islotes de estabilidad laboral existentes. Esa condición provoca el recelo, cuando no la desafección de un buen puñado de personas. Empleo seguro, buen horario, escasa exigencia.Una visión muy extendida en nuestros días.
La relación del ciudadano con lo público es casi neurótica. Se quiere menor educación, sanidad, seguridad o justicia. Pero molesta pagar impuestos para sufragar sus mejoras. Además la calle identifica lo público con el alto cargo político, que en la práctica es una parte mínima de la maquinaria institucional aunque con un importante poder de decisión, casi el poder absoluto. Por debajo del cargo político se sitúa un inmenso entramado de personas de la más diversa condición que configura la esencia del sector público. El político decide y el funcionario (o laboral) ejecuta. Este proceso no es en modo alguno sencillo: el cago político requiere de la especialización del funcionario que toma un papel decisivo en la elaboración de la política pública correspondiente; elabora informes, estudia la normativa, establece los posibles problemas de la misma, sus ventajas y desventajas, los antecedentes.....Esto supone que a la hora de tomar la decisión el cargo político tiene ante sí la disyuntiva de aceptar las sugerencias de los especialistas en la materia o seguir su propio instinto o el consejo de sus asesores no funcionariales. En no pocas ocasiones este modelo dista de ser pacífico.
Todas estas cuestiones suelen ser abordadas en la prensa de una forma genérica y, por lo general, no muy rigurosa. Son escasas las plataformas de opinión de los empleados públicos, especialmente en los últimos tiempos caracterizados por un desprestigio social muy acusado de estos empleados tan importantes en dos facetas esenciales de la vida cotidiana: la atención de los servicios directos a la ciudadanía y el asesoramiento de los cargos electos. Este blog pretende satisfacer esa carencia desde una perspectiva novedosa; la opinión fundamentada en la realidad cotidiana.
