Desde perspectivas liberales
todo impuesto se acerca bastante a una confiscación irregular. El dinero debe
estar en el bolsillo de quien lo gana con su trabajo, o quien lo recibe de
trabajo de sus ascendientes, o de sus fructuosas inversiones bursátiles, no en
manos de un Estado despilfarrador por naturaleza.
En contraposición cabe
argumentar que si uno quiere policía alado de su casa, jueces que velen por sus
derechos, barrenderos que limpien su calle, médicos que le atiendan en urgencias
o profesores para los adultos del mañana, no cabe otra que pagar por ello. Hay
pocos sesgos mas dolorosos que esa retención mensual de la nómina de todos los
asalariados……..El asunto da lugar a un largo y mas que interesante debate.
Hay personas, pocas desde
luego, que están muy lejos de esa retención dolorosa, básicamente por el hecho
que sus ingresos son tan elevados que sus aportaciones van mucho mas allá de un
recorte puntual que les puede impedir llegar a fin de mes. Las clases medias
tienen por objeto pagar las facturas, las acomodadas ver donde invierten de
cara a incrementar su capital. Ni a unos ni a otros les gusta esa merma de sus
ingresos, pero hay clara diferencia entre perder 300 euros en una nómina de
2.000, que sustraer 300.000 de ingresos de más de dos millones.
La cuestión sería ¿aún
pagando escrupulosamente sus impuestos esos privilegiados vivirían mal?¿no
comerían lo que quieren?¿veranearían en sitios distintos?¿sus hijos no tendrían
los mejores colegios y universidades?¿no conducirían el coche deseado?¿no
podrían tener servicio doméstico?.
Jugarse el desprestigio
social, la humillación pública y el pasar temporadas en prisión para salvaguardar un dinero que quizá no lleguen ni a gastar, parece un
riesgo demasiado elevado para ser asumido por gente en teoría inteligente o
preparada. Hay mucho de soberbia, por no decir directamente estupidez en esa
postura. Las leyes gustan o no, pero hay que cumplirlas, es lo que nos
diferencia de las bestias. Fastidia pagar, pero mas vale cumplir por
obligación que penar por sanción.
Y, desde luego, eso debe hacer reflexionar
sobre a qué estamos considerando “élites”. Porque muchos de ellos parecen mas
bien tontos.
