viernes, 20 de junio de 2014

UNDARGA

Mientras un nuevo Rey es coronado, la Institución monárquica no se ha restablecido del descrédito en que le ha sumido el caso “Noos”, La ausencia ayer de la hermana del nuevo monarca es significativa del complicado momento que la Casa Real tiene que afrontar desde el descubrimiento de su utilización para fines ilícitos.

No deja de ser curioso que por la librerías españolas se puedan encontrar libros exhaustivos sobre las presuntas tropelías de la pareja, mientas que la causa judicial sigue empantanada y sin conclusiones. Si esos libros son falsos, sus autores deberían estar procesados por delito de calumnias, si son verdaderos son un arsenal de información que debería de servir al Magistrado Instructor. Lógicamente todo el mundo conoce el derecho a la presunción de inocencia o que la sentencia penal debe de estar fundamentada con sus nexos causales bien atados. Pero parece demasiada discrepancia entre lo publicado y leído por miles de españoles y la lentitud en la instrucción de la causa. Esto mismo lo podemos encontrar en el proceso “Ghurtell”; algunos diarios han hecho hasta seriales con la trama de financiación irregular y sobresueldos, pero a fecha de hoy ningún cargo político ha sido condenado.
¿Existe pues garantía en los procesos judiciales?. Resulta desalentador el pensar que los mecanismos estatales son tan lentos e ineficaces contra los causantes de la ruina del sistema político. En el caso de la infanta el papel de la Fiscalía General y la Inspección de hacienda ha toma un cariz con aires de parcialidad, de triunfo de la estricta jerarquía administrativa que ordena informes en un sentido favorable a los cualificados imputados. No parece que la acción de la Justicia sea lo rápida que la sociedad demanda. Porque el asunto reviste tan gravedad y afecta al corazón de  forma política del estado, que la lentitud en la adopción de decisiones judiciales no hace sino incrementar la desconfianza en las instituciones, casi sin posibilidad real de ser recuperada.Y este es un caso de cuya resolución depende gran parte del prestigio de la Monarquía española cuya papel es todo menos llevadero en estas épocas.