Mientras un nuevo Rey es coronado, la
Institución monárquica no se ha restablecido del descrédito en que le ha sumido
el caso “Noos”, La ausencia ayer de la hermana del nuevo monarca es
significativa del complicado momento que la Casa Real tiene que afrontar desde
el descubrimiento de su utilización para fines ilícitos.
No deja de ser curioso que por la
librerías españolas se puedan encontrar libros exhaustivos sobre las presuntas
tropelías de la pareja, mientas que la causa judicial sigue empantanada y sin
conclusiones. Si esos libros son falsos, sus autores deberían estar procesados
por delito de calumnias, si son verdaderos son un arsenal de información que
debería de servir al Magistrado Instructor. Lógicamente todo el mundo conoce el
derecho a la presunción de inocencia o que la sentencia penal debe de estar
fundamentada con sus nexos causales bien atados. Pero parece demasiada
discrepancia entre lo publicado y leído por miles de españoles y la lentitud en
la instrucción de la causa. Esto mismo lo podemos encontrar en el proceso
“Ghurtell”; algunos diarios han hecho hasta seriales con la trama de
financiación irregular y sobresueldos, pero a fecha de hoy ningún cargo
político ha sido condenado.
¿Existe pues garantía en los procesos
judiciales?. Resulta desalentador el pensar que los mecanismos estatales son
tan lentos e ineficaces contra los causantes de la ruina del sistema político.
En el caso de la infanta el papel de la Fiscalía General y la Inspección de
hacienda ha toma un cariz con aires de parcialidad, de triunfo de la estricta
jerarquía administrativa que ordena informes en un sentido favorable a los
cualificados imputados. No parece que la acción de la Justicia sea lo rápida
que la sociedad demanda. Porque el asunto reviste tan gravedad y afecta al
corazón de forma política del estado,
que la lentitud en la adopción de decisiones judiciales no hace sino
incrementar la desconfianza en las instituciones, casi sin posibilidad real de
ser recuperada.Y este es un caso de cuya resolución depende gran parte del prestigio de la Monarquía española cuya papel es todo menos llevadero en estas épocas.

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