jueves, 20 de junio de 2013

GESTIÓN EFICAZ



Todos sabemos la máxima neo-liberal: lo público gestiona mal mientras que lo privado bien. Lo público absorbe recursos en forma de impuestos que dejan de ir al consumo y la inversión. ¿Cómo salir de la crisis?. La respuesta es de cajón: reduzcamos lo público y, consiguientemente los impuestos y que la iniciativa privada sea la impulsara del bienestar general. Aún más: la historia no confirma la veracidad de esta tesis, no el vano los modelos socialistas han fracasado en todo el mundo, no digamos el comunismo.
El cuestionamiento de la Administración es lógico en el contexto actual: a fin de cuentas somos más pobres y cuanto menos tienes menos gasto público poder hacer, es de cajón a fin de cuentas. Es innegable el despilfarro de los últimos años en obras suntuosas, financiación de proyectos dudosos, gasto superfluo en el aparato administrativo. Nadie con dos dedos de frente puede alegar algo en contrario.
Pero poco cuestiona miento existe en cuanto a la forma de gestionar lo privado. El mercado debe mandar sin duda. Resulta significativo que el mundo académico en raras ocasiones se plantee si los mecanismos de gestión del ámbito privado son los adecuados. Es dogma de fe que el gestor de empresa es eficiente por principio.
La crisis mundial surge en el sector financiero norteamericano, con decisiones catastróficas tomadas por multimillonarios ejecutivos que se fueron a su casa con los bolsillos llenos sin rendir cuentas de sus actividades. La ingeniería financiera resultó un soufflé de componentes tóxicos. Los sagrados principios de la ortodoxia neo-com dieron como resultado el tránsito del capitalismo productivo a la burbuja ruinosa. Y la receta sigue siendo reducir lo público.
En España el que fuera presidente de la CEOE, que proclamaba más horas de trabajo a cambio de menos sueldo hoy se encuentra entre rejas. El desmadre de las Cajas de Ahorro fue posible por la ausencia de control de la Institución encargada de velar por la seguridad de todos, el Banco de España, uno de los innumerables botines de guerra de la clase política. Pero ya saben, para salir de la crisis sólo hay que reducir la Administración.
España está endeudada, es verdad. Pero su deuda pública es asumible. ¿Qué no resulta soportable?. La deuda privada. Deuda derivada de la locura crediticia de entidades financieras no gestionadas precisamente por funcionarios. ¿Cómo salimos del atolladeros?. Con menos empleados públicos.



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