Para acceder a un puesto en la empresa
privada uno redacta varios currículos, los manda en diversas empresas…..pasan
los meses y la llamada no suele llegar. De vez en cuando toca alguna entrevista
más o menos estrambóticas…..”ya nos
pondremos en contacto con usted”. El devenir de los meses es cada vez más
angustioso: la perspectiva de casarse, comprar un coche, hacer el viaje soñado,
o hipotecarse de por vida se oscurece cada vez más y más….
Entonces uno obtiene un rayo de luz:
en tal compañía está el amigo del amigo del cuñado que fue compañero de facultad
del mejor amigo de la novia,(o de la mejor amiga para mosquearse menos….)
entonces se produce la llamada de turno, la súplica educada que ofrece algo de
esperanza a un futuro tan poco prometedor. Quizá se obtenga el tan deseado
puesto de trabajo. Algunos lo tienen más fácil, su familia tiene negocio propio
o su tío es un cargo destacado de tal compañía, aunque para no levantar
sospechas uno realiza su consabido “Master”
Existe un colectivo algo más atrevido.
Miran las convocatorias en los Boletines Oficiales. Perciben la existencia de
plazas en la Administración pero con un problema: llegar a ellas requiere de un
examen al que se presentan miles y miles de candidatos. Toman la decisión: se
encierran en su casa estudiar y estudiar….años de incertidumbre absoluta. Llega
el gran día…….y se tiene suerte, pero es sólo el primero…..queda un segundo y
en ocasión hasta un tercero y un cuarto….para ganar plaza hay que saber y
mucho, porque uno compite con cientos de personas cualificadas…….Y hay
ejercicios memorísticos pero también casos prácticos, cuestionarios tipo test,
redacción de dictámenes….y en otro tipo de oposición, manejo casi asombros del
paquete ofimático…..
Concluye el recorrido con el ansiado
aprobado………uno se lo ha ganado a pulso; aunque por razones que explicaremos próximamente
inicia un periodo de desprestigio social que seguirá hasta su jubilación.

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